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Los lunares y el cáncer de piel tipo melanoma

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El melanoma es un tipo de cáncer de piel que tiene lugar cuando las células llamadas melanocitos se convierten en malignas. Es muy peligroso por su alta capacidad metastásica, por lo que es altamente invasivo y puede propagarse por otras partes del cuerpo. El melanoma puede desarrollarse en cualquier superficie cutánea y puede resultar de un lunar común o de un nevo displásico, o bien formarse en una zona de piel normal.

El lunar común es una mancha de color café, canela o negro. Tiene menos de 5 milímetros de diámetro y es redondo u ovalado, con un borde definido. El nevo displásico o lunar atípico, por su parte, es más grande, puede presentar una mezcla de colores y tiene el borde más irregular. Tanto los lunares normales como los atípicos no suelen convertirse en melanoma, pero aunque no son cancerosos, las personas con más de 50 lunares comunes o más de 5 nevos displásicos tienen más riesgo de padecer melanoma.

Desde Carreras Centro Capilar Oncológico hoy os damos algunas indicaciones para detectar un posible melanoma en la piel. Si observáis que alguno de vuestros lunares en la piel empieza a cambiar y a presentar las siguientes características, llamadas la regla del ABCDE, debéis acudir al médico para que os revise la piel.

A Asimetría: la mitad del lunar no corresponde a la otra mitad.
B Borde: los bordes son desiguales, poco definidos, dentados o irregulares.
C Color: el lunar cambia de color.
D Diámetro: el lunar cambia de tamaño, volviéndose más grande o más pequeño sin uniformidad. La mayoría de melanomas suelen ser más bien grandes.
E Evolución: el lunar cambia en su forma o textura.

Además, si la piel se vuelve seca o escamosa, si el lunar se vuelve duro o con bultos o si sangra o exuda también puede ser síntoma de un melanoma. Cuando se presenta en los hombres, el melanoma suele estar en la espalda, la cabeza o el cuello, mientras que en las mujeres suele encontrarse en la parte inferior de las piernas o en la espalda.

Por ello es recomendable que revises tu piel cada cierto tiempo, sobre todo si tienes muchos lunares o eres de piel clara o con pecas, ya que tienes más probabilidades de padecer melanoma. Para autoexaminarse la piel, hay que hacerlo con luz y frente a un espejo de cuerpo entero, y observar todas las áreas del cuerpo, incluido el cuero cabelludo, las uñas y las plantas de los pies. Y recordad que cualquier cambio en un lunar o una nueva mancha que sea diferente al resto requerirá una inspección de la piel por parte de un médico.

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