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El proceso de duelo ante una pérdida

Duelo ante la pérdida | Carreras Centro Capilar Oncológico

El duelo – del latín dolus (dolor) – es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo. Cada pérdida significativa, cada despego de una posición, objeto o ser querido provoca una serie de reacciones o sentimientos que nos hacen pasar por un periodo que llamamos duelo (Die Trill, 2003).

A lo largo de la vida, todos nos encontramos delante de diversas pérdidas que dejan una huella en nuestra persona y en nuestra vida. La forma de vivir el duelo puede variar de una persona a otra, y dependerá también de la edad, la relación con el fallecido, la forma de morir, los antecedentes personales, los factores sociales, etc.

“El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre, estornudar cuando te pica la nariz; Es la manera en que la naturaleza sana un corazón roto” Doug Manning

Según Worden, después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que se deben realizar para restablecer el equilibrio y para completar el proceso de duelo:

–       Tarea 1: Aceptar la realidad de la pérdida

Frente a una muerte, siempre hay cierta sensación de que no es verdad. La primera tarea es la de afrontar plenamente la realidad de que la persona está muerta, que se ha marchado y no volverá. Parte de la aceptación de la realidad es asumir que el reencuentro es imposible. Aunque completar esta tarea plenamente lleva tiempo, los rituales tradicionales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse hacia la aceptación.

–       Tarea 2: Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida

No todo el mundo experimenta el dolor con la misma intensidad ni lo siente de la misma manera, pero es imposible perder a alguien a quien se ha estado profundamente vinculado sin experimentar cierto nivel de dolor.

–       Tarea 3: Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente

Este “adaptarse” muchas veces empieza alrededor de tres meses después de la pérdida e implica, por ejemplo, asumir vivir solo/a, educar a los hijos solo/a, enfrentarse a una casa vacía y manejar la economía solo/a. El superviviente no es consciente de todos los roles que desempañaba el fallecido hasta algún tiempo después de la pérdida.

–       Tarea 4: Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo

Uno nunca pierde los recuerdos de una relación significativa. La tarea del asesor se convierte, no en ayudar a la persona en duelo a “renunciar” al cónyuge fallecido, sino en ayudarle a encontrar un lugar adecuado para él en su vida emocional, un lugar que le permita continuar viviendo de manera eficaz en el mundo.

Dicho proceso  puede llegar a ser muy largo, y no se puede establecer una fecha de finalización, pero podemos decir que acaba cuando el deudo ha pasado por éstas etapas y puede llegar a pensar en el fallecido sin sentir dolor ni mostrar manifestaciones físicas tales como llanto u opresión el pecho (Worden, 1997).

Como ya hemos visto, el proceso de morir no es nada fácil, son días, meses o incluso años de incertidumbre, miedos e impotencia por no poder evitar algo tan temido como es la muerte. Es por esto que no es fácil ni para el paciente, ni para el entero llevarlo solo y se necesita de un apoyo profesional. Si crees que necesitas asesoramiento no dudes en ponerte en contacto conmigo en info@marleiva.es o en el 669421229.

Mar Leiva, psicooncóloga.
www.marleiva.es
@MarLeiva_Psico

Fuentes:

Die trill, M. (2003). Psicooncología. Madrid: Ades.

Worden, J.W. (1997). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós.