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¿Cómo afecta el cáncer a los más pequeños? (II)

Cáncer en los niños

En el anterior post (enlace), analizamos cómo afecta el cáncer a los niños cuando son diagnosticados con la enfermedad y durante su tratamiento. En esta segunda parte, veremos el cáncer desde la perspectiva del niño que vive cómo sus padres o hermanos son los pacientes.

El cáncer de un familiar desde la perspectiva del niño

Cuando el diagnóstico de cáncer recae en los padres, una reacción común que se puede dar con los niños suele ser la sobreprotección y mantenerlos al margen de procesos que provocan sufrimiento, cómo es el del cáncer. En El silenci dels nens, de Sònia Fuentes Sanmartín, se intenta orientar y ofrecer apoyo y los recursos necesarios para facilitar la comunicación con los niños del núcleo familiar en un momento difícil para todos. Otro libro de la misma autora que puede ayudar es ¿Qué te ocurre… mamá?, en el que se da importancia al proceso de comunicación entre una madre que padece cáncer de mama y su hijo. Similar es el cuento Nos lo dijo Pepe, de Sanofi, en el que la mascota de la familia, Pepe, narra la convivencia de unos mellizos con su madre que tiene cáncer de mama. Además, incluye consejos para los padres cómo: ¿Cuándo darles la noticia a los pequeños?, ¿Cómo hacerlo con palabras sencillas?, o porqué es importante mantenerlos informados sobre las fases de la enfermedad.

Por último, cuando quien lo padece es un hermano, el niño sano suele ser el gran olvidado de la familia y puede pasar a un segundo plano porque el centro de atención en ese momento es la enfermedad. Pueden sentirse alejados de sus padres o hermanos, molestos por los cambios de rutina de la familia y aislarse del entorno. Para mejorar esta situación, es importante involucrar al hermano en el proceso y hacerle partícipe del cuidado y situación familiar. En este caso podemos recurrir al cuento Juan tiene bichos en la sangre, de Rosanna Mirapeix Sastre, en el que se intenta plasmar de forma clara y natural los miedos, inquietudes y emociones que viven la familia de un niño con cáncer desde el punto de vista del hermano de 11 años.

En todos los casos, el niño afrontará la situación dependiendo de cómo responda su entorno ante los cambios, ante las situaciones similares presentes o pasadas. Es por esto que los adultos, con sus actitudes y comportamientos, deben ser un ejemplo para los niños en todos los ámbitos.

Por último, recalcar que una buena comunicación y una información honesta ajustada a las necesidades del niño consciente de la gravedad de la situación son necesarias para que no reprima sus temores, sus miedos o dudas callándose. Es importante que en esta etapa se permita la expresión de afectos y de preocupaciones del niño, que se le permite verbalizar sus fantasías y pensamientos, del dolor que siente y del sufrimiento para poder aliviar la carga emocional.

Si os interesan algunas de las lecturas recomendadas podéis poneros en contacto conmigo en info@marleiva.es y os haré llegar el enlace dónde poder descargar algunos de ellos de forma gratuita o el lugar dónde poder comprar los demás.

Mar Leiva, Psicooncóloga
www.marleiva.es
@MarLeiva_Psico